La belleza es una noción abstracta ligada a numerosos aspectos de la existencia humana. Puede provenir de varias fuentes como la forma, el aspecto visual, el movimiento o el sonido, y más raramente de ciertos olores y sabores.
La belleza viene a ser “lo que agrada a la vista”, generalmente por su equilibrio y armonía con la naturaleza, que atrae y conduce al bienestar.
En la ciencia o las artes, la belleza ha tenido diversas connotaciones ligadas a la bondad y a la perfección. En la dimensión humana, la belleza se establece por consenso social, y a menudo esta supone una serie de combinaciones entre la belleza física y otras cualidades internas, como la elegancia, el encanto, la inteligencia, la personalidad, la simpatía…
Como atractivos físicos se valoran especialmente la juventud, la salud, la simetría, la sensualidad… Cuanto más se acerque un cuerpo o un rostro a estos valores, más bellos se considerarán, más próximos  a ese consenso ideal que compartimos, ese canon que convierte en acuerdo colectivo algo supuestamente tan personal y subjetivo. Por este motivo, el ideal de belleza varía con cada cultura y, dentro de estas, cambia con el tiempo.
La discriminación estética es un problema que afecta y obsesiona hoy en día a hombres y mujeres por igual, aunque históricamente ha afectado mucho más a las mujeres. El concepto de simetría y armonía ha sido más deseable para ellas que para ellos, influyendo esto en su éxito social.
Actualmente, en los medios de comunicación, y aunque estamos viviendo cambios significativos, es mucho más preferible la armonía y, a ser, la juventud, frente a otros modelos estéticos. De esta manera, muchas mujeres pertenecientes a ciertos ámbitos profesionales han tomado para sí mismas decisiones drásticas ligadas a su mejor desarrollo profesional, siendo su sexualidad y sensualidad femenina un arma más para luchar por los propios objetivos.
Desde la década de los 90, los cuerpos femeninos rejuvenecieron, gracias a la presencia de la cirugía estética, y la delgadez y los grandes pechos empezaron a ser valorados por encima de las redondeces y la anchura de cadera valorada por su garantía de fertilidad. Esta combinación de atributos, raras veces encontrada de manera natural sin ayuda de la medicina, solo es posible en una época como la actual, en la que el ideal impuesto por las grandes firmas de moda exigen atributos imposibles biológicamente.
Porque en Bionx atendemos a las tendencias estéticas sin dar de lado a lo natural y biológicamente bello, sin prejuicios contra la medicina estética, pero valorando por encima de todo la salud, te ofrecemos en nuestra web todo lo referente a la belleza, tanto natural como gracias a los artificios y avances tecnológicos.

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