Los niños y los golpes bucales ¿Cómo actuar ante ellos?

Los niños y los golpes bucales ¿Cómo actuar ante ellos?

Los accidentes son absolutamente inevitables y en muchos casos no sabemos cómo actuar ante ellos. Los niños son especialmente propensos a tenerlos pues por su poca experiencia en el mundo y su necesidad de aprender de todo lo que los rodea, suelen hacer cosas que desde el ojo del adulto son peligrosas, o también se dan los casos en que un juego simple, se convierte en un golpe de importancia.

Los golpes bucales son muy frecuentes y poco se sabe sobre la manera en la que los padres deben actuar, cuales son los posibles resultados de ese golpe y de qué manera atenderlo apenas ocurren. Por ello hemos conversado con el equipo humano de Smile Me!, quienes nos ayudaron a crear una pequeña guía de acción cuando nuestros niños tengan accidentes que impliquen algún maltrato en la zona bucal.

¿Qué tipo de lesiones se pueden presentar producto de un golpe bucal?

Según los especialistas, hay varias lesiones que pueden presentarse cuando un niño se da un golpe que afecte la zona bucal. Si este tipo de accidentes se presentan, lo primero que debemos ver es si se trata de un golpe superficial, eso significa una ligera inflamación del labio, una leve mordedura en la lengua o cosas que realmente no signifiquen un riesgo para las piezas dentales. Si, por el contrario, vemos que el golpe fue más serio de lo que pensamos y afecta las piezas dentales, estos son los casos que pueden presentarse:

  1. Fractura dental:

Este caso se refiere a cuando la corona del diente se rompe, pero no hay movilidad de la pieza dental como tal. Este caso es bastante común y lo podemos ver en muchas personas a las que les falta un pedacito pequeño del diente. Es decir, se suelen romper partes muy pequeñas que no suelen afectar la parte interna del diente.  Si este es el caso, lo ideal es que en los días siguientes al golpe el niño sea atendido por un odontopediatra que pueda realizar estudios que aseguren que no existe daño interno.

En esta misma clasificación puede darse la figura de que en efecto, la pieza dental empiece a aflojarse, si este es el caso, la mejor recomendación es que un especialista atienda el caso, porque se debe tomar en consideración si se trata de dientes de leche (según sea el tipo de movilidad puede extraerse o dejar que se caiga solo con el paso de las horas o días) o los permanentes, que son atendidos de una forma diferente.

  1. Luxación, subluxación o avulsión de una pieza dental

Este tipo de lesión se presenta cuando el golpe afecta no solo a la pieza dental como tal, sino que también se ven involucrados los tejidos, las encías y el hueso. Si este es el caso, se pueden presentar las siguientes lesiones.

  • Luxación: Cuando un diente queda fuera de su posición correcta dentro de la línea dental, pero sin llegar a desprenderse, se le llama luxación. Lo más recomendable es que sea atendido por un profesional en las horas posteriores al golpe para poder ser evaluados los daños y especificar de qué manera debe ser tratada la lesión, ya que como mencionamos antes, esto depende de si son dientes de leche o permanentes. En muchos casos se suele cumplir con tratamiento antibiótico para prevenir infecciones.
  • Subluxación: Este caso se presenta cuando el diente tiene movilidad, pero no se ha desplazado de su ubicación en la línea dental. En el caso de los dientes de leche, se suele tratar con una dieta blanda que sea fácilmente masticable, así como una higiene dental muy bien atendida. A su vez se suelen recetar analgésicos como el paracetamol o ibuprofeno para minimizar el dolor.

Si se trata de dientes permanentes, por lo general se necesita de una intervención por parte de los profesionales, pues según la gravedad del golpe, se puede necesitar de procedimientos para sujetar el diente de forma que vuelva a su lugar.

  • Avulsión o desprendimiento de la pieza dental: Si el golpe es muy fuerte y la pieza dental se desprende totalmente, hay dos maneras de actuar. Si se trata de dientes de leche, estos no se deben reimplantar, por lo que se suele dejar allí el espacio hasta que salga el diente permanente. Pero si ya se trata de dientes definitivos, lo ideal es que sean reimplantados durante la primera hora posterior al golpe, es decir, que la atención de los profesionales debe ser inmediata.

Para transportar un diente para su reimplantación se deben sumergir en suero fisiológico o leche, aunque también se puede trasladar en la boca del niño (debajo de la lengua), si es lo suficientemente grande como para no tragárselo o perderlo

¿Qué hacer ante un golpe bucal?

Como padres es importante saber qué debemos hacer si estos accidentes ocurren, ya que actuar de la forma correcta, nos ayudará a evitar males mayores, por ello hemos enlistado los pasos a seguir cuando nuestros niños tienen un accidente en el que se hayan golpeado la zona bucal:

  • Si el niño al momento del golpe estaba consumiendo algún tipo de alimento, hay que retirarlo inmediatamente
  • Quien vaya a atender el golpe debe lavarse muy bien las manos con agua y jabón o utilizar guantes desechables, de manera que los gérmenes que tengamos en ellas no puedan empeorar la herida ocasionando alguna infección en la zona.
  • Se debe enjuagar la boca del niño para eliminar la suciedad y la sangre en caso de que la hubiera. En este punto, limpiar la zona nos permitirá ver mucho mejor el alcance del golpe. Todo esto debe hacerse con el niño estando erguido para evitar que los fluidos puedan atragantarlo.
  • Luego de limpiar la herida, se debe presionar con una gasa estéril o paño limpio durante unos 15 o 20 minutos, sin disminuir la presión. Si vemos que hay demasiada sangre, se debe cambiar de paño o gasa lo más rápido posible para mantener la presión en la zona. Pasado este tiempo se debe levantar el trapo para observar la herida y si paró o no el sangrado.
  • Tras estos primeros 15 o 20 minutos de presión, la hemorragia debe haber disminuido en gran medida, si esto no es así se debe repetir la operación durante otros 15 o 20 minutos. Esto puede ocurrir 3 o 4 veces máximo. Esto debe funcionar salvo que desde el primer momento notemos que la herida en muy grande y profunda, por lo que lo mejor es asistir a un odontólogo que lo atienda de urgencia.
  • Luego de que la hemorragia pare, se debe enjuagar suavemente y mantener al niño en calma durante un par de horas, evitar que coma y que haga ejercicio físico, hasta pasado un buen rato después del golpe para evitar que la hemorragia vuelva a empezar.

 

En caso de que se trate de un golpe superficial, lo ideal es aplicar compresas frías o hielo para aliviar el dolor y a su vez, prevenir mucha inflamación en la zona. En estos casos se recomienda darle a los niños helados y bebidas frías que le ayuden a mitigar un poco el dolor del golpe de una forma agradable.

Ahora bien, siempre podemos ser prevenidos y buscar la manera de minimizar las posibilidades de que estos accidentes se produzcan, algunas formas son: retirar mesas bajas de los espacios especialmente cuando los niños estén aprendiendo a caminar, evitar andaderas sobre todo en lugares que tengas desniveles (como alfombras, escalones, rampas), utilizar protección bucal cuando se realicen deportes de contacto así como también cuando anden en bicicleta, patinetas o patines, no correr en los alrededores de la piscina y utilizar la escalera para salir de ella, evitar los juegos bruscos en los que los niños puedan golpearse fácilmente.

Es evidente que cuando ocurre un accidente, como padres, solemos ponernos muy nerviosos, sin embargo, mantener la calma y pensar con claridad, es la mejor manera de enfrentarnos a este tipo de situaciones, que queramos o no, son bastante frecuentes y pueden pasar en cualquier momento.

Ahora bien, siguiendo las recomendaciones de las que hemos hablado, y siempre pensando en mantener la calma con la seguridad de que en caso de que sea necesario, contamos con un buen profesional de la odontología al alcance de una llamada, superar este momento tan desagradable es mucho menos difícil.

Por eso es tan importante que cuidemos la salud bucodental de nuestros niños desde la primera infancia, de manera que, si llegásemos a pasar por una situación como esta y deben ser atendidos de emergencia por un odontólogo, el procedimiento no les ocasione ni más temor, ni que se sientan más angustiados. Contar con odontopediatras con los que como padres nos sintamos cómodos es fundamental en el camino del cuidado de la salud bucodental de nuestros niños a largo plazo, por lo que lo mejor que podemos hacer, es darle a esta la importancia que merece y buscar un profesional con el que trabajemos en equipo para mejorar la salud oral de nuestros hijos.