Vivir con poco espacio es perjudicial para nuestra salud

Vivir con poco espacio es perjudicial para nuestra salud

Que la salud se deteriore es algo que es más fácil de lo que muchos y muchas pensamos. Tendemos a pensar que esto solo ocurre a medida que cumplimos años y las canas empiezan a poblar nuestra cabeza, pero la realidad se encarga una y otra vez de demostrar lo contrario. Hay muchos ejemplos de ello y es posible que muchos de vosotros y vosotras conozcáis de primera mano algunos de ellos. No es algo tan raro; más bien al contrario, esta situación es mucho más habitual de lo que creemos. Y más que lo va a ser.

Son muchos los factores que pueden incidir en el hecho de que nuestra salud se encuentre más deteriorada. Solemos pensar en algunos como lo son la alimentación, las enfermedades que podamos llegar a tener, el tipo de vida que llevemos, nuestro entorno familiar, laboral o de amistades… Todo esto está muy bien, pero conviene que no nos olvidemos de una cosa muy importante y que ejerce una influencia tremenda en este sentido: el lugar en el que vivimos. Y es que nuestro propio domicilio puede hacer que nuestro estado físico o mental se devalúe.

¿De qué manera puede esto llegar a ser posible? Muy fácil. Si nuestra casa o piso es de pequeñas dimensiones, tenemos todos los ingredientes para que nuestra salud se deteriore. Está científicamente demostrado y seguro que muchos médicos lo podrían corroborar. Los espacios pequeños hacen que el agobio crezca y ese agobio es nocivo para la salud al igual que es agobiarse en el trabajo o por una situación familiar o personal. Es algo lógico, normal y natural.

El portal web mexicano El Siglo de Torreón apunta que los espacios reducidos en lo relativo a la vivienda van en contra de la salud. La doctora Murillo, que es la fuente de la información que aparece en dicha noticia, asegura que ese hacinamiento es ,por lo general, un generador de estrés, un estrés que, a su vez, es generador de patología. Esto, que ha sido un secreto a voces durante muchas décadas, ya es bien sabido por parte de todo el mundo, incluidas las instituciones públicas de los municipios y ciudades en los que más cantidad de casas o pisos de este estilo hay.

El portal web Expansión publicaba una reflexión en su web que seguro que comparten a menudo millones y millones de personas en todo el mundo. “¿Merece la pena vivir apretado?”, es el titular de la nota. Opiniones habrá para todos los gustos, casi como en cualquier debate que tenga lugar en esta Tierra, pero de lo que no cabe ninguna duda es de que no es sano vivir de este modo. Y eso repercute de una manera sustancial en la calidad de nuestra vida y, peor todavía, en la de todos aquellos que nos rodean.

Hay una manera de hacer posible que vivir en un espacio reducido no sea un problema de salud tanto para nosotros como para nuestras respectivas familias. Es la de saber qué muebles escoger para el tipo de espacios que tenemos. Hemos estado hablando de este asunto con los profesionales de Muebles Sáez, quienes nos han contado que, en los últimos años, y especialmente en ciudades como Madrid o Barcelona por motivos obvios, cada vez hay más personas interesadas en saber qué tipos de muebles han de adquirir para evitar que este espacio les genere estrés y por ende una pérdida de salud.

Una cuestión que también afecta a la belleza

Imaginaos que una persona a la que le interesa su belleza vive en un espacio de reducidas dimensiones y eso le genera estrés. ¿Puede afectar eso a su belleza, a la expresión de su cara? La respuesta es que desde luego que sí. No cabe la menor duda de que eso tiene una influencia feroz en nuestro físico. En primer lugar, porque el estrés envejece. En segunda instancia porque, además de envejecer, nos hace que comamos más y que, por lo tanto, engordamos. Y esto sin profundizar demasiado en el tema. Está claro que vivir en un sitio pequeño con estrés afecta en buena medida a nuestra cara y físico.

Muchas personas han pasado por esto en su vida y seguro que les hubiera gustado saber que, con los muebles adecuados, ese pequeño espacio se podía haber redistribuido mejor y haber ganado unos metros de suma importancia sin perder un ápice de calidad de vida. De esta manera podían haber evitado situaciones angustiosas y un declive físico que está demostrado que termina llegando a todas esas personas que no tienen el espacio suficiente para vivir sin demasiados agobios.