Cada vez es más común ver sonrisas blancas en las redes sociales, los medios de comunicación o hasta en nuestro círculo de amistades. Todo esto ha hecho que se dispare el interés por el blanqueamiento dental. Vamos a conocer más sobre este interesante tema.
¿Por qué los dientes se oscurecen con el paso del tiempo?
Lo primero que debemos saber es que los dientes no son blancos puros por naturaleza. El esmalte, que es su capa externa, es translúcido; debajo se encuentra la dentina, que tiene un tono bastante más amarillento. El paso de los años ha hecho que la sonrisa se vea más oscura o manchada.
Existen algunos factores que hacen que la sonrisa se pueda ver más oscura o manchada:
- Alimentos y bebidas: algunos de ellos afectan de manera importante, como el café, el vino tinto, etc.
- Tabaco: la nicotina y el alquitrán tiñen el esmalte de forma progresiva.
- Higiene insuficiente: la placa y el sarro van acumulando pigmentos y dan un aspecto más oscuro.
- Edad: con el paso de los años, el esmalte se desgasta, haciéndose más fino y dejando ver más la dentina.
- Determinados medicamentos o tratamientos: los antibióticos en la infancia, traumatismos, etc.
Eso sí, debes saber que todas las manchas no son iguales. Algunas de ellas son superficiales en el esmalte y responden bien al blanqueamiento; otras son internas o se encuentran relacionadas con la estructura del diente y precisan de otra serie de soluciones, como pueden ser las coronas o carillas.
¿En qué consiste realmente un blanqueamiento dental?
Estamos ante un tratamiento estético que lo que quiere es aclarar el color del esmalte, reduciendo o eliminando los pigmentos que se acumulan. No lavará los dientes ni eliminará la capa de esmalte; lo que hace es actuar a nivel químico.
Los agentes blanqueadores más comunes cuentan con peróxido de hidrógeno (que es agua oxigenada) o peróxido de carbamida.
Son unas sustancias que lo que hacen es liberar oxígeno, penetrando en el esmalte y oxidando los pigmentos responsables del color, de tal forma que la luz se reflejará de manera distinta y el diente se verá mucho más claro.
Clases de blanqueamiento dental
Vamos con ellos:
Blanqueamiento profesional en clínica
Esto lo hace un odontólogo o higienista bajo supervisión directa. Se parte de una revisión completa, valorando el estado de los dientes y las encías, haciendo limpieza profesional en el caso de que sea preciso y explicando cuál es el resultado realista que podemos esperar.
Existen varias técnicas:
- Blanqueamiento con luz/LED: Esta técnica que podemos ver en HQ Tenerife es la que ofrece unos resultados más inmediatos y duraderos. Ellos combinan el efecto de la luz LED de última generación con la activación de un gel blanqueador en férulas, que se aplica al paciente bajo la supervisión del odontólogo. Una técnica que permite que se aclaren varios tonos en poco tiempo.
- Blanqueamiento ambulatorio supervisado: El dentista lo que hace es tomar medidas de los dientes y fabricar unas férulas a medida. Tú lo que haces es aplicarte en casa un gel que tenga una concentración segura, por un tiempo determinado, por espacio de varias semanas.
- Técnicas combinadas: Son bastantes los profesionales que combinan una sesión en clínica con un mantenimiento en casa para potenciar y alargar los resultados.
Ventajas del blanqueamiento profesional
Se hace un diagnóstico previo: así se descartan la caries, la inflamación de las encías y demás problemas que pueden contraindicar el tratamiento.
Control de la concentración del gel
Se utilizan productos con concentraciones seguras y eficaces que se adaptan a cada caso.
Protección de tejidos y encías
Se aislarán las encías para evitar las irritaciones o las quemaduras químicas.
Resultados más predecibles y duraderos
Como está bien planificado, el aclaramiento será más uniforme y se mantendrá mejor con el paso del tiempo.
Las clínicas especializadas en el campo de la estética dental trabajan con técnicas combinadas para obtener resultados más duraderos e inmediatos, siempre partiendo de una valoración individualizada del paciente.
Blanqueamiento “casero” cuando lo supervisa un dentista
Todo lo que se hace en casa no es “remedio casero”. Como decíamos antes, hay un blanqueamiento domiciliario que es prescrito y controlado por un odontólogo.
En él, el dentista evalúa si eres un buen candidato. Te va a entregar un gel con la concentración adecuada y unas férulas a medida. Lo que hace es explicarte cómo te lo debes aplicar, por cuánto tiempo y qué es lo que debes hacer si notas sensibilidad.
La diferencia más importante respecto a los productos de supermercado o internet es que existe un diagnóstico, un producto regulado o un seguimiento. El riesgo de padecer efectos secundarios es bastante menor y el resultado mucho más fiable.
Productos de venta libre y remedios caseros
En dicha categoría van a entrar:
- Tiras blanqueadoras de supermercado o internet.
- Kits blanqueadores sin control odontológico.
- Pastas denominadas “blanqueadoras”.
- Los clásicos remedios populares como el bicarbonato, limón, agua con vinagre, etc.
Dichas opciones nos pueden parecer atractivas por el precio y la comodidad, pero tienen una serie de problemas:
- No hay un diagnóstico, por lo que no sabremos si tenemos otras patologías o contraindicaciones.
- Concentraciones bajas o desconocidas en los productos en los que no se especifica bien el contenido.
- Riesgo de daño si se usa incorrectamente, como irritaciones de las encías, desgaste del esmalte o resultados desiguales.
- Efecto limitado y poco duradero, ya que no están bien diseñados y el aclaramiento es leve.
¿Duele el blanqueamiento dental?
No debería doler, pero a veces se nota cierta sensibilidad temporal durante o después del tratamiento. Esto sucede porque los agentes blanqueadores pueden llegar a penetrar hasta la dentina y estimular los túbulos dentinarios, que son unos conductos de pequeño tamaño que se conectan con el nervio.
Lo que hacen los profesionales es utilizar geles con ingredientes desensibilizantes y ajustar la frecuencia o concentración en el caso de que la molestia sea notable. Cuando sea intensa o no mejore, lo mejor es consultar al dentista para que se revalúe el tratamiento.
¿Cuánto dura el efecto del blanqueamiento?
Los blanqueamientos no son permanentes y la duración va a depender de una serie de factores como son:
- Hábitos de higiene
- Dieta
- Clase de blanqueamiento
- Características individuales
A nivel general, un blanqueamiento profesional se puede mantener por espacio de varios meses o hasta un par de años cuando se cuide la higiene y se limite la exposición a pigmentos. Son muchos los pacientes que optan por pequeñas sesiones de “retoque” pasadas seis a doce meses para recuperar el tono inicial sin que haya que comenzar de cero.
De medio año a un año para recuperar el tono inicial sin que haya que comenzar de cero.
¿Quién se puede blanquear los dientes y quién lo debería evitar?
Todo el mundo no es el mejor candidato para un blanqueamiento. Antes de comenzar, es importante someterse a una revisión dental. Es adecuado cuando:
- Existen dientes sanos, sin que haya caries activas o infecciones.
- Las encías están en buen estado y no hay inflamaciones importantes ni sangrado constante.
- Las manchas suelen ser por alimentos, bebidas, tabaco o por envejecimiento.
- Los pacientes tienen expectativas realistas.
Son desaconsejables o necesitan precaución casos como:
- Las caries que no se tratan, fracturas o erosiones importantes del esmalte.
- Enfermedades periodontales activas
- Embarazo y lactancia
- En menores de edad
- Dientes con restauraciones bastante visibles
- Sensibilidad dental severa previa
Hay situaciones, como cuando hay manchas bastante oscuras debidas a traumatismos o algunos medicamentos, en las que el blanqueamiento puede que no sea suficiente y el odontólogo puede proponer alternativas como coronas o carillas para que mejore la estética.
Blanqueamiento dental vs. otras soluciones estéticas
En ocasiones el blanqueamiento no es la mejor opción, o no es suficiente por sí mismo. Es de gran utilidad conocer bien las alternativas.
- Limpieza profesional y pulido: se eliminan el sarro y las manchas superficiales. En algunos casos, solamente con una buena limpieza la sonrisa se verá más clara y sana.
- Microabrasión del esmalte: en las manchas superficiales bastante localizadas.
- Carillas dentales: son unas finas láminas de cerámica o composite que se van a colocar sobre la cara visible del diente. Se utilizan cuando hay problemas de forma, posición o color que no se van a corregir bien con el blanqueamiento.
- Coronas: van a cubrir todo el diente y se van a reservar para piezas que estén muy dañadas o se traten endodónticamente con un cambio de color importante.
A nivel práctico, bastantes tratamientos estéticos van a combinar algunas de estas opciones. Se puede hacer un blanqueamiento inicial para que se aclare toda la dentición y luego se coloquen carillas únicamente en algunos dientes para que se perfeccione la forma y el tono.
Cómo preparar y cuidar un blanqueamiento dental
En el caso de que decidas blanquearte los dientes, este tipo de consejos te pueden ayudar a sacar el máximo partido y que se minimicen las molestias:
Antes del tratamiento:
Se debe hacer una revisión y limpieza profesional.
Tratamiento de caries, encías inflamadas y demás problemas antes de comenzar.
Hablar con el odontólogo sobre si cuentas con sensibilidad previa o tomas medicamentos que afectan a la boca.
Durante el tratamiento:
Sigue al pie de la letra las instrucciones en cuanto a frecuencia y tiempo.
Si utilizas férulas en casa, estaré seguro de que encajan bien y no se van a mover.
Evita tomar alimentos y bebidas que estén muy pigmentados los primeros dos días después de cada sesión.
En el caso de que notes sensibilidad, comunícalo, ya que se puede ajustar el protocolo o utilizar productos desensibilizantes.
Después del tratamiento:
- Deberás mantener una buena higiene dental.
- Limitar el consumo de pigmentos y enjuagarte con agua después de tomarlos.
- No fumes o reduce el tabaco.
- Deberás valorar con tu dentista si es conveniente hacer sesiones de retoque pasados unos meses.
¿Cuándo es mejor acudir a profesionales en vez de probar por cuenta propia?
La tentación de adquirir un kit económico en Internet o ponerse a probar remedios caseros es importante, pero existen señales claras de que lo mejor es consultar con un odontólogo si:
- Tienes una sensibilidad dental habitual o unas encías que sangran fácilmente.
- Notaste manchas oscuras en un único diente.
- Cuentas con empastes, carillas o coronas que son visibles en la zona anterior.
- Intentaste blanqueamientos caseros antes y los resultados no te terminaron de convencer.
- Solo deseas un resultado predecible, seguro y duradero.
Los profesionales no solo aplican el tratamiento, sino que también diseñan un plan adaptado a la boca, al estilo de vida y a las expectativas. Muchas veces esto marca la diferencia entre una sonrisa más clara y un problema de sensibilidad o daño en el esmalte.
Blanqueamiento dental: una decisión de salud, no solo estética
Pese a que normalmente se asocia con la estética, también es una decisión que afecta a la salud bucodental. Un buen tratamiento mejora la confianza en la sonrisa sin que se comprometa la integridad de los dientes.
Lo que debes hacer antes de que te decidas es:
- Informarse bien sobre las opciones reales
- Entender qué resultado es realista para ti.
- Valorar si es mejor comenzar por una limpieza, cambio de costumbres o un tratamiento combinado.
Conclusiones que podemos sacar
En resumen, el blanqueamiento dental es un tratamiento bastante seguro y eficaz cuando se indica y supervisa adecuadamente.
Ni los dientes ni las manchas responden de la misma forma, por lo que es clave una valoración previa.
El blanqueamiento profesional ofrece un control mayor, seguridad y resultados duraderos que los productos de venta libre o los remedios caseros.
La sensibilidad dental es un efecto secundario habitual, pero suele ser temporal y manejable.
Su resultado no es permanente; va a depender de los hábitos de higiene, dieta y seguimiento.
Antes de tomar una decisión, lo mejor es comparar opciones, aclarar dudas con un odontólogo y elegir un enfoque en el que sea prioritaria la salud de la boca, no solamente el color.
Estamos, pues, ante una alternativa que ahora es bastante más efectiva, especialmente si la ponemos en manos de profesionales. La estética es importante, pero aún más lo es nuestra salud.


