La cerrajería es uno de esos sectores que está presente y que nos ayuda en nuestro día a día. Lleva con nosotros desde tiempos inmemoriales y, en muchos casos, se puede decir que es hasta un arte.
En la cerrajería tradicional
Cuando se habla de la cerrajería de toda la vida, hay que tener claro que todo comenzó con el fuego. El resultado del trabajo del hombre terminó derivando en unas cerraduras que no solo se encargan de asegurar el hogar, sino que también lo decoran con gran elegancia. Una llave que está forjada a mano no encaja con la perfección geométrica de lo industrial; cuenta con su propia personalidad, donde pequeñas irregularidades la hacen única.
¿Puede ser una llave una joya personal?
Aunque parezca mentira, como nos comentan los profesionales de cerrajería de Spadico, las cerraduras ahora, con las posibilidades existentes en el sector, permiten una gran personalización. Hay cerrajeros que pueden hacerlas de diversas formas y que pueden responder a muchos usos.
La cerrajería sostenible
Cuando se habla de sostenibilidad, a veces se olvida, pero la cerrajería artesanal puede serlo. Un candado de forja utiliza hierro reciclado procedente de herramientas viejas, el cual se funde en un horno. No hablamos de producción masiva que tenga altas emisiones. Hay que tener en cuenta que apostar por cerrajeros locales lo que hace es reducir el transporte; lo mejor es trabajar con proveedores cercanos y restaurar piezas existentes en vez de fabricar nuevas.
La restauración de una cerradura antigua es puro arte
No siempre es fácil restaurar, pero cuando se hace con éxito, merece la pena hacerlo. Se debe desmontar con sumo cuidado, limpiándola con vinagre natural para quitar el óxido; luego se lubrica con lubricantes específicos o grafito micronizado. El mecanismo revive con mayor suavidad que nunca. Se puede decir que estamos ante un ciclo circular y que va de la tierra al metal y del metal a la tierra. Las cerraduras electrónicas, recordemos, pueden fallar con una batería agotada; las de toda la vida son más sencillas y fiables. Los cerrajeros lo que hacen es diseñar sistemas híbridos, en los que los cerrojos mecánicos tienen elementos biométricos sutiles, pero se prioriza siempre lo manual.
Toda una experiencia sensorial
Cuando se abre una puerta con herrajes artesanales, estamos ante una experiencia sensorial y es cierto que es algo contra lo que es realmente complicado competir. Hablamos de sentir cómo el pomo de hierro se calienta en la mano, la llave gira con un chasquido y la puerta cede. Es verdad que en muchos casos, si se compara con la frialdad de las cerraduras electrónicas, estamos ante algo distinto.
Incluso dentro de casa, en zonas como los baños, la cerrajería fina pasa a formar parte de lo cotidiano. Existen pasadores de latón cepillado para los espejos y ganchos forjados para las toallas. Hay materiales que no se rayan con el vapor y que además envejecen con gracia. Estamos ante belleza funcional en donde la forma sigue a la utilidad, pero de manera artesana.
La cerrajería en el hogar natural
En las casas de estilo rústico o eco, la cerrajería es una gran protagonista. Existen rejas de forja en las ventanas que llegan a parecer enredaderas vivas. Se llega a conjugar dormitorios con cerraduras ocultas en la madera de manera elegante. Hay una gran preocupación por los detalles y es que existen formas orgánicas en hierro que imitan las ramas, así como texturas mates que recuerdan a la corteza. Estamos ante decoración viva, que va evolucionando con el paso del tiempo. En los exteriores, la cerrajería galvanizada, que se encarga de resistir la intemperie sin perder encanto. Lo que se busca es una belleza que abrace la naturaleza y que no la combata.
El cerrajero moderno
Este profesional es hoy en día, lo que hace ahora es incluso en algunos casos usar hornos solares para fundir, así como limas de acero al carbono reciclado y barnices de resina natural. Se aprende en talleres familiares, donde el oficio pasa de una generación a otra y los talleres, eso sí, se van adaptando a la gran cantidad de novedades que hay en este campo.
Hay muchas opciones de personalización
Actualmente, se diseñan llaves con motivos florales para una novia, por ejemplo. A las personas que aman la naturaleza, se les pueden diseñar candados grabados. Ahora es posible que cada pieza, si se desea, lleve una huella más humana.
Cada vez se da más importancia al diseño
El tema de la seguridad cada vez es más valorado, especialmente cuando se busca que realmente responda a las necesidades. No se buscan alarmas que sean estridentes; hablamos de discreción elegante. Los cerrojos de alta seguridad que tienen cilindros modulares son invisibles a muchos ojos, pero seguros. Hay herrajes antipalanca que resisten la fuerza bruta sin que ello suponga la pérdida de estética. Podemos estar seguros y que además eso embellezca. En los portales de algunas comunidades, cada vecino aporta sus ideas de diseño y luego el herrero lo que hace es unir las visiones en metal.
Cerrajería viajera, un souvenir diferente
Cuando se viaja, hay algunas personas que optan por comprar llaves o cerraduras antiguas en los mercados. Hay gente que las colecciona y en las que cada una de ellas evoca un lugar, un aroma metálico que puede hacer recordar a ciudades en las que hayan estado, como por ejemplo: Praga, Londres o Sídney.
Integración con belleza corporal
La cerrajería lo que hace es inspirar la joyería corporal. Ahora podemos ver piercings de titanio forjado, pendientes con minicerraduras que se abren con llave diminuta. Belleza natural en miniatura, y que al mismo tiempo es segura para piel sensible.
La cerrajería no se detiene
Lo más importante y con lo que nos debemos quedar es que la cerrajería no se ha detenido en el tiempo y quiere seguir avanzando. Se incide en la belleza de lo simple, lo duradero y lo natural, sin olvidarse de los avances tecnológicos. Así que ya sabes, los tiempos cambian y, aunque la cerrajería vive mucho de la tradición, tampoco se olvida de lo más importante, la seguridad.


