El cuidado de nuestra salud es una de nuestras principales prioridades. Tanto es así que hemos integrado la adquisición de complementos de salud en nuestras rutinas de compra. Se supone que gran parte de estos productos son de origen natural, aunque buena parte de ellos están sintetizados en laboratorio. Te comentamos algunos de los más habituales.
Si bien, estos productos están relacionados con la salud, no son medicamentos. Esto hace que su producción, venta y eficacia esté menos controlada. Algunos son de efecto casi inmediato, como los laxantes, mientras que otros, como el colágeno en pastillas, requieren de un consumo habitual para que notemos su eficacia.
La mayoría de ellos no tienen efectos secundarios negativos. Lo que permite su venta libre. Sin embargo, un consumo irresponsable o adquirir un complemento de este tipo con una composición inadecuada, puede hacer que pierda su eficacia.
Es importante concebirlos como lo que son, un complemento. No un remedio que va a resolver un problema de su salud. Si padecemos una molestia grave y persistente, lo mejor es comunicárselo a nuestro médico de cabecera y que él nos recete el tratamiento que considere más adecuado.
Aunque estos productos no son medicamentos, la mayoría de ellos vienen con instrucciones de uso. Bien escritas en la etiqueta o la caja del envase, o bien presentadas dentro de un prospecto de instrucciones. Es recomendable seguir las pautas del fabricante para sacarle el máximo provecho.
Este tipo de productos se han vuelto tan populares que se han convertido en un nicho de negocio. Podemos encontrarlos en farmacias, en parafarmacias, en herbolarios, por internet y hasta en las repisas del supermercado.
Te comentamos algunos de los más habituales. Eso sí, nos vamos a centrar en tipos de productos, no en marcas o en complementos específicos.
Probióticos.
Los probióticos se han vuelto tan populares que los podemos encontrar como ingrediente en yogures especiales y productos lácteos bebibles. Su función es la de repoblar la microbiota intestinal. Un conjunto de bacterias, hongos y protozoos que viven en nuestro intestino y que nos ayudan a descomponer los alimentos, para extraer los nutrientes y reforzar nuestro sistema inmunológico.
El aspecto inmunológico de estos productos es importante. Se calcula que entre el 70 y el 80% de nuestras defensas se encuentran en el intestino. El intestino actúa como una barrera inmunológica que impide la entrada de patógenos en el organismo.
Las bacterias y microorganismos que conforman la microbiota intestinal contribuyen a la maduración y buen funcionamiento de las células inmunológicas. Por lo que repoblar y cuidar la microbiota no solo nos ayuda a tener digestiones menos pesadas, sino que nos vuelve más fuertes frente a las agresiones externas.
Silvia, una amiga que tengo, que es enfermera, y que es una gran defensora de los probióticos, me cuenta que podemos reforzar nuestras defensas tomando con regularidad alimentos como el Kéfir, la Kombucha o los quesos fermentados. Pero si queremos percibir un efecto más rápido, lo mejor es comprar complementos en pastillas, en tiendas especializadas. Ella ha comprado en varias ocasiones complementos de este tipo en Probactis, un laboratorio español especializado en microbioma que ahora también vende sus productos directamente desde su web. Con estos complementos, me cuenta, molestias como las migrañas y la hinchazón abdominal se han reducido considerablemente.
Multivitamínicos.
Este es otro de los suplementos que más se consumen. Suelen incluir vitaminas C, D y vitaminas del grupo B combinadas con minerales esenciales como el hierro, el zinc o el magnesio.
Se han vuelto tan populares porque nos dan un aporte de energía extra que nos ayuda a afrontar el día a día. En este sentido, previenen tanto el cansancio físico como intelectual.
Un aspecto interesante es que estos comprimidos nos ayudan afrontar déficits nutricionales, como la anemia, provocada por la falta de hierro.
Se trata de vitaminas y minerales sintetizados en laboratorio, pero que nos aportan nutrientes que necesitamos, de manera directa, en lugar de tener que extraerlos de alimentos que los contienen, como frutas y verduras, por medio del proceso digestivo. También el nivel de concentración de estos nutrientes es superior al que podemos encontrar en los alimentos que tomamos habitualmente.
Suplementos energéticos.
Este es otro de los productos más comprados. A menudo se confunden con los complejos multivitamínicos, si bien su función y composición es diferente. Se trata de azúcares naturales que aportan energía a las células o de sustancias estimulantes que provocan una excitación en el sistema nervioso que potencia el estado de alerta.
En este sentido, entre los ingredientes habituales de estos suplementos podemos encontrar la cafeína. Que, como sabemos, nos mantiene despiertos, aumenta la concentración y reduce la sensación de cansancio.
La taurina, otro de los elementos que podemos encontrar en estos productos, mejora la circulación de la sangre e, indirectamente, aumenta la resistencia física y mental. Por otro lado, la L-Carnitina, otro ingrediente frecuente, es un aminoácido que ayuda a transportar los ácidos grasos a las mitocondrias de las células para transformarlos en energía.
La jalea real, otro ingrediente que solemos encontrar en estos complementos, es el alimento que producen las abejas para alimentar a la reina. Concentra una gran cantidad de azúcares de rápida absorción y tiene propiedades que refuerzan nuestro sistema inmunológico.
El ginseng, la raíz de una planta llamada Panax suele incorporarse a estos suplementos, ya que aumenta los niveles de energía del cuerpo y reducen el estrés.
El colágeno.
El colágeno es una proteína que produce el cuerpo humano y que forma parte del tejido conjuntivo, el que une los órganos entre sí. El cuerpo va reduciendo la producción natural de colágeno de manera paulatina a medida que vamos envejeciendo.
Los suplementos de colágeno tienen una gran cantidad de aplicaciones. Desde la cosmética, ya que mejora la elasticidad de la piel, como para el cuidado de huesos y articulaciones. En este sentido, el blog Mejores Decisiones coloca a los comprimidos de colágeno tipo II como uno de los mejores productos para cuidar la salud de nuestras rodillas.
El colágeno que se toma en estos suplementos se extrae directamente de animales, como escamas de pescados o huesos y tendones de vacas, cerdos y aves.
Otro suplemento interesante para cuidar la salud de nuestros huesos es el calcio. El cual se suele tomar en jarabes y concentrados, con una asimilación más rápida que si la extraemos de los lácteos, y que nos ayuda a fortalecer los huesos.
Tanto el colágeno como el calcio son complementos importantes, ya que con ellos se previenen enfermedades como la osteoporosis, bastante extendida entre la población femenina después de la menopausia.
Productos para conciliar el sueño.
Los trastornos del sueño son una de las dolencias más extendidas en la sociedad. Se calcula que el 48% de la población adulta tiene dificultades para dormir. Alrededor de 4 millones de españoles sufren insomnio crónico.
Tomar complementos de parafarmacia es una forma de combatir en estos problemas sin el peligro de caer en la adicción que generan los somníferos químicos.
Uno de los suplementos que más se utilizan para conciliar el sueño es la melatonina. Una hormona relajante que genera el cuerpo humano y que el hombre ha conseguido sintetizar en laboratorio. La melatonina no genera dependencia, como sí hacen los somníferos; sin embargo, un consumo excesivo de melatonina puede producir somnolencia diurna y, en determinados casos, dolores de cabeza y molestias estomacales.
Otros de los productos de origen natural que se utilizan para ayudarnos a dormir son la valeriana, la lavanda, la pasiflora y la griffonia. Ingredientes vegetales que se han consumido siempre en infusiones y que ahora la industria ha logrado comercializar en grageas.
Muchas personas con problemas para dormir recurren a complementos de este tipo de una manera habitual.
Extractos de plantas.
Relacionado con el punto anterior, son innumerables los extractos de plantas, más o menos medicinales, que ahora se venden en pastillas y que podemos encontrar en los espacios de salud de una gran cantidad de tiendas. Es lo que se llama la fitoterapia; es decir, el uso de las plantas para cuidar la salud. En referencia a este tema, la revista Psicología y Mente publica un listado de las 60 plantas medicinales más eficaces y sus propiedades.
Entre ellas encontramos la manzanilla, la cual, además de actuar como un protector estomacal natural, reduce el colesterol y tiene efectos antiinflamatorios.
Dos potentes antiinflamatorios naturales son la cúrcuma y el jengibre. Alivian las náuseas, cortan los vómitos y tienen propiedades antivirales y antibacterianas.
Muchas mujeres que presentan problemas en el aparato urinario como la cistitis suelen recurrir al extracto de cola de caballo. Que además de facilitar la recuperación de estas infecciones, es un buen regenerador celular y fortalece los huesos.
Una especia tan habitual en nuestras cocinas como el romero, mejora la memoria, alivia la ansiedad y previene la pesadez estomacal. Si la buscas, también puedes encontrar el extracto de romero en grageas.
Complementos de este tipo, además de las aplicaciones que hemos mencionado, también se utilizan para combatir el estreñimiento, para aliviar síntomas de afecciones respiratorias y con fines depurativos.


