El estrés nos provoca daños en nuestra dentadura

El estrés nos provoca daños en nuestra dentadura

No te puedes hacer una idea de la cantidad de enfermedades que llegan a nuestra vida a través de la dentadura. Y posteriormente, nuestros dientes también se convierten en el blanco fácil. No en vano, y según afirman desde el Consejo de Dentistas, el estrés es una de las principales causas del bruxismo. Suponemos que ya sabes lo que es el bruxismo, pero por si acaso todavía no, te contamos lo siguiente.

Se trata de una disfunción de la articulación temporomandibular (ATM) que se encuentra entre el hueso temporal y la mandíbula. Dicha articulación está relacionada con la oclusión dentaria y con el sistema neuromuscular, permitiendo acciones como masticar, tragar y hablar. Este trastorno se caracteriza por la alteración de los músculos mandibulares y de las estructuras adyacentes. Asimismo, la unión disco-cóndilo se ve afectada en diferentes grados, lo cual marcará la evolución de las diferentes fases de la patología.

Pero hay otras señales que nos pueden indicar que estamos pasando por un proceso de bruxismo. Por ejemplo si la punta de los dientes está aplanada. O si el esmalte de los dientes se desgasta, lo que causa una sensibilidad extrema. Por último, hendiduras en la lengua. Si tienes estos problemas, acude a tu dentista, él puede examinar los dientes para determinar si tiene bruxismo y, si tal es el caso, puede sugerirle el mejor método de tratamiento.

Maloclusión

Además del estrés, hay otros motivos que pueden provocar el bruxismo. Uno de ellos es la maloclusión, asimetría esquelética, artritis o trastorno degenerativo e inflamatorio de las articulaciones temporomandibulares. Para averiguar el origen y el grado de gravedad de esta patología, nos ponemos en contacto con el Dr. Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas. Él recomienda acudir al dentista ante los primeros síntomas, que suelen ser dolor de cabeza y de cuello, molestias en los músculos de la cara, desgaste dental y chasquidos al abrir o cerrar la boca.

Aunque debe ser el dentista quien recomiende el tratamiento más adecuado a cada paciente, lo más habitual para abordar el bruxismo es el uso de una férula de descarga. Este dispositivo se usa para dormir y tiene como objetivo reposicionar los cóndilos y relajar los músculos de manera progresiva. Al mismo tiempo, disminuye la tendencia a apretar los dientes e impide que se desgasten.

Está claro que si se tiene estrés cambian los hábitos alimenticios. Y no para mejor. Tienden a empeorar, ya que se suele comer “cualquier cosa” rápida y que sacie, como bocadillos o comida preparada. También es habitual consumir más bebidas carbonatadas o energéticas, que contienen azúcar, y, por tanto, ayudan a la aparición de caries dentales. En épocas de estrés, se suele fumar más frecuentemente para descargar tensiones internas. No hay que olvidar que se genera inconscientemente una falta de atención a las rutinas bucales, como los cepillados y la seda dental, lo que deriva en un crecimiento de bacterias.

Todas estas situaciones provocan que el estrés se acumule en nuestro cuerpo y una de las zonas por donde quiera salir sea los dientes. Ahora ya entiendes la relación que existe entre un cuadro de ansiedad

Soluciones

Tranquilo, si se pilla a tiempo no tienes por qué estar pasando este suplicio de manera continua. Por ejemplo, si tiene bruxismo, el dentista puede indicarle el uso de un protector bucal para proteger sus dientes durante el sueño. Para los trastornos temporomandibulares, su dentista puede sugerir un ajuste que incluye tratamiento de ortodoncia para corregir la alineación de los dientes. Estos trastornos posiblemente aumenten el dolor orofacial. Controle sus beneficios para ver qué tratamientos están cubiertos en su plan. Está claro que cogido a tiempo, el bruxismo por estrés se puede corregir.

¿Cómo puede afectarme?

Pues bien fácil. El estilo de vida actual de nuestras sociedades modernas trae consigo una mayor carga, progresiva y silenciosa, de estrés y ansiedad que afectan a la salud de las personas, y también a su salud bucal. Y es que aunque no queremos creer, el estrés se ha convertido en nuestro peor enemigo. Es la enfermedad más cotidiana en el siglo XXI.

Ya has visto que las personas que están atravesando situaciones de estrés suelen poner en peligro la salud de su boca. Para evitar que este problema afecte la salud de su toca, debes continuar cepillando sus dientes dos veces por día, usar hilo dental todos los días y visitar regularmente al dentista para un examen de encías y dientes. Está en tu mano librarte de este problema.