La cerámica llega a París

La cerámica llega a París

Hace una semana leí un artículo en el periódico El País que me dejó impresionado. Hablaba de cómo la cerámica granadina ha conquistado el mismísimo París. Cuando parece que está todo inventado, siempre llega algo que nos llama la atención. Y eso que parece que los franceses nos tienen manía, pero no, cuando hay que saber valorar el arte, saben mucho. Quizás todos los males vengan  de lo deportivo, gracias a los triunfos de Miguel Indurain en el Tour y de Rafa Nadal en Roland Garros.

Sin embargo, en el mundo de la cerámica se han rendido ante la calidad de la española. Y es que hay una empresa en francesa que está triunfando con la cerámica al estilo de Granada. Decoran muebles, vajillas, cristalería y alfombras. No hay duda de que cada vez más gente prefiere los objetos artesanales. Son objetos con mucho arte, alma y esencia. Fuera de lo industrial que se fabrica por millones. Han sabido darle un toque más moderno a la típica decoración azul y verde de la cerámica granadina de Fajalauza. Pero también con cambios de color (rojo, negro, rosa), o salta de cuencos y platos a una preciosa mantelería completa.Y así es como está triunfando en París.

La muy antigua técnica provenzal de la terre mêlée se ve resucitada en vajillas y accesorios con efecto marmolado. Las alfombras se reinterpretan con motivos contemporáneos: la nueva colección Poliakoff, por ejemplo, declina una obra del pintor abstracto Serge Poliakoff en tres colores. Es todo una gozada.

Cerámica de Fajalauza

Loza o cerámica de Fajalauza es la cacharrería popular en barro vidriado y decorado, originalmente elaborada en el Albaicín granadino, con una tradición alfarera que se remonta al año 1517,​ aunque no se conocería con ese nombre hasta la primera mitad del siglo XIX. Permaneció invariable en un estilo y señas de identidad caracterizados por el vidriado estannífero y la decoración en azul-gris o verde con motivos vegetales –con el protagonismo de la granada–, pájaros, lacerías y motivos heráldicos con águilas bifrontes. Al inicio del último cuarto del siglo XX entró en el proceso de industrialización cerámico, perdiendo personalidad y ganando variedad, como es el caso de la recuperación del reflejo dorado, una de las mejores técnicas de la loza morisca.

En Granada su cerámica sigue muy presente. Por ejemplo con la celebración de ‘Algo se cuece en Granada’ donde se saca a las calle las nuevas técnicas de la cerámica contemporánea, creativa y escultórica. La gente interesada tiene la oportunidad de conocer, incluso participar, diversas propuestas y formas de hacer, desde la cocción de una pieza de grandes dimensiones en un horno que precisa de ocho personas para abrirlo hasta el desarrollo de una performance con barro, pasando por la cianotipia, un método de reproducción mediante la luz como si de grabar un negativo fotográfico se tratara.

Cerámica por on line

Pero no solo en Granada se tiene cerámica de calidad. En el Levante también se pueden encontrar grandes artistas. En mi caso me ocurrió con la web ceramicaparaarquitectura.com Se trata de una tienda online sobre cerámicas enfocada a proyectistas, es decir, profesionales que quieren utilizar cerámica singular y persiguen un uso sincero del material cerámico en sus proyectos. Pero también para románticos de la cerámica que quieren adornar sus casas. En esta tienda de cerámica, eres tú quien confecciona los productos que irán apareciendo y que se podrán comprar online. A través de tus consultas, tus comentarios e inquietudes que detectan en tus ideas, van ampliando el abanico y fórmulas de cerámica a la venta.

La verdad es que cuando hablamos de cerámica tendríamos que hacer una visita a nuestro pasado y comprobar la importancia que ha tenido hasta nuestros días. Es de una belleza tremenda poder contemplar algunos objetos que son verdaderas obras de arte. El secreto para mantenerse con vida durante tantos años es una vieja fórmula que hasta ahora ha resultado infalible: materiales tan buenos como los del pasado e ideas tan emocionantes como las del futuro. Es, sin duda, la mejor forma de triunfar y de mantener vivas nuestras costumbres. Porque las costumbres son memoria, y si perdemos la memoria, lo perdemos todo.