La piscina, la mejor inversión

La piscina, la mejor inversión

Construir una piscina es, sin duda, una inversión. Y sí, también hay que invertir en su mantenimiento, pero la realidad es que se trata de una cantidad inferior a lo que muchos se imaginan. Poder tener una piscina ya no se considera un lujo, sin embargo, sigue añadiendo valor a nuestra propiedad.  Si tienes piscina, el valor de mercado de tu casa puede aumentar entre un 5 y un 20 %. Por lo tanto, si vendes tu casa recuperarás ampliamente el dinero invertido en la construcción y el mantenimiento de la piscina.

El proceso

Con las piscinas pasa un poco como con los coches, cuantos más extras tenga más cara será su construcción. Los precios de la piscina dependen de muchos factores como pueden ser: la forma de la piscina, el sistema de construcción, el tipo de piscina, el tipo de recirculación del agua, la calidad de los materiales, los sistemas de depuración, la coronación de la piscina, si se incluye la excavación o no, el precio de la licencia de la construcción de la piscina, el proyecto de la piscina, los accesorios de la piscina, etc.…

Hay que tener en cuenta que este tipo de obra necesita unos permisos y unas licencias locales con las que tenemos la obligación de cumplir, además así podremos usarla para añadir valor a nuestra casa porque estará legalizada.

En España, la tramitación de piscinas de construcción, obras, poliéster o piscinas gunitadas se debe realizar a través del Ayuntamiento de la localidad en la que se vaya a construir una piscina.

Si la piscina se considera como una obra menor, solamente hay que realizar un dibujo de la parcela y establecer dónde va a estar situada la piscina. Además, hay que adjuntar el presupuesto del coste de la obra para que en Ayuntamiento se dé el coste de la licencia. Este suele ser de en torno a un 4%.

Cuando la construcción de la piscina se considera obra mayor, el proyecto lo debe realizar un arquitecto o ingeniero colegiado, con dos copias de dicho proyecto para presentar en el Ayuntamiento. Aquí el importe de la licencia suele ser del 6% del presupuesto de la piscina.

Lo ideal para poder disfrutar de la piscina en verano es empezar las obras en invierno. Si te has decidido lo mejor es empezar cuanto antes, en verano las empresas están más saturadas y los precios pueden ser más elevados.

Las medidas dependerán principalmente del espacio libre del que dispongas. Hoy en día se puede construir la piscina que quieras. Para poder hacerte una idea, las piscinas de carácter privado oscilan entre los 5 x 3 metros y los 10 x 5 metros. Respecto a la profundidad, actualmente suele estar entre el 1,00 y el 1,70 metros, como máximo. La profundidad no suele ser regular, sino que tiene un fondo con desnivel alcanzando su máxima profundidad en uno de sus extremos. Hay que tener en cuenta que una profundidad excesiva comporta un mayor gasto en agua, electricidad y productos químicos. Si deseas instalar un trampolín en la piscina, la profundidad máxima de la piscina debe estar en torno a los 2-2,5 metros.

Comienzo de la obra

La mejor orientación que podemos darle es la que le proporcione una mayor exposición solar a lo largo del día. Si le da la sombra a la piscina, la temperatura del agua siempre será más baja y puede estar fría hasta en verano. Es recomendable que la piscina esté orientada al sur y se encuentre lejos de árboles para evitar que se ensucie por las hojas. Además, es conveniente construirla cerca de conexiones para agua y luz. También es interesante protegerla del viento, por lo que es este momento también sería una buena opción pedir un presupuesto para una cubierta. En Cupoola las aconsejan por varios motivos. El primero es por seguridad. Con la cubierta, sobre todo si tienes niños, podrás estar más tranquilo, ya que evitarás accidentes. Además, su instalación hará que ahorres en gastos de mantenimiento. El agua estará más limpia y mejor conservada, de un año a otro, lo que se traduce en un ahorro constante.

Se pueden construir con muchos materiales, cada uno con sus ventajas y desventajas:

  • Vasos de acero: Este tipo de piscina es muy económica y fácil de montar, ya que viene lista para colocar. Lo malo es que lleva un gran trabajo adicional para cubrir el espacio que queda detrás de los muros.
  • Piscina de poliéster: Esta también viene lista ya y es fácil de montar y arreglar. Las desventajas son que la forma del vaso es fija y tiene altos costes de transporte.
  • Vasos de hormigón: Este tipo tiene una mayor resistencia y mejor conservación. Por el contrario, la instalación de estas piscinas es muy laboriosa y costosa, ya que suelen ser piscinas de obra.

Dentro del vaso de la piscina se pueden instalar los siguientes elementos: skimmers, sumideros, boquillas, jets de aire y agua, limpia fondos y focos. En el exterior del vaso de la piscina se pueden instalar cañones de masaje, cascadas, barandillas, escaletas, etc.

También tienes que pensar en el material que vas a escoger para el revestimiento de tu piscina. Hoy en día algunas de las soluciones más populares son el gresite, el azulejo, la madera, el acero inoxidable, las pinturas especiales, láminas de PVC, etc.

El proyecto es la suma de muchas decisiones que hemos de tomar pensando en el uso que queremos darle y cómo puede evolucionar nuestra familia en el futuro. Por ello, contar con el asesoramiento de una empresa profesional, que se encuentre en nuestra localidad, para poder consultar con ellos todas las veces que sea necesario, es primordial. Comparar presupuestos es algo que siempre debemos hacer, pero en construcciones como ésta es mejor no escatimar en materiales o ciertas comodidades, que vamos a disfrutar durante mucho tiempo. Si se decora la piscina de manera inadecuada, se pueden generar problemas tanto estéticos como mecánicos. El gran enemigo de las piscinas son los árboles o los arbustos que se sitúan cerca de ellas.