Más fuerte y guapa que nunca

Más fuerte  y guapa que nunca

Desgraciadamente las que hemos pasado por la violencia de género sabemos lo que es este infierno. Anulación como persona, humillación y solo ganas de cerrar los ojos para imaginar un mundo que no sea así, dominado por ogros que te hacen sentir como una colilla. Afortunadamente yo pude salir de todo esto, eso sí, siempre con la ayuda de profesionales, en mi caso de este abogado especialista en violencia de género, que además de devolverme la vida, logró que mi ex acabara en la cárcel y lejos de mí.

Todos sabemos lo que supone esta condena en vida que nos ha tocado vivir. Nadie borrará de mi mente esas imágenes. Pero lo que tuve claro desde el primer día que vi la luz, es que nadie merecía mis lágrimas, y sobre todo, que no me iba a quedar en casa. Al contrario, cual Ave Fénix iba a renacer con más fuerza y me iba a poner mi mejor sonrisa para salir a la calle. Durante las sesiones que tuve con sicólogos y especialistas es uno de los aspectos que más destacaban, y yo tenía claro que no iba a volver a morir en vida.

Así que decidí ser feliz, y claro, para ser feliz con el mundo, lo primero que tienes que hacer es feliz contigo misma. Así pues volví a recuperar a mi grupo de amiga, algunas separadas y otras con marido pero que respetaban sus salidas, no como el que yo tuve. Y volvimos a recuperar las salidas nocturnas, las risas, las anécdotas de hace años. Era como si no hubiera pasado el tiempo para mí, poco a poco las heridas iban cicatrizando. Al menos con la sensación de haber hecho lo correcto.  Por suerte no tuvimos niños, digo por suerte, porque hubiera sido también su infierno particular, y luego en el juicio hubieran sufrido con el divorcio.

Mi vestimenta volvió a ser la que fue antes de casarme con él. Y es que en su mente perversa estaban prohibidas las minifaldas, los escotes y los ajustados. Eso sí, en su mujer, porque para el resto de las tías no. Ellas que se lo pongan. Qué asco de tío. Y en mi cara volvió el colorete, el lápiz de labios y la sombra de ojos. Todo es poco para estar guapa y radiante.

Una vida nueva

He regresado al gimnasio. Hay que ponerse en forma, sobre todo de cara al verano, que la operación bikini se note aunque sea solo en un mes. Además quiero bajar algún kilo que cogí  por culpa de las pastillas que tuve que tomar. Me he apuntado a clases de bachata, ese baile que está ahora tan de moda, y además a inglés, que ya se sabe que el saber no ocupa lugar ni tiene edad. Todo con la intención de volver a ser la misma y de sonreír.

Bien es cierto que todavía me cuesta perder el miedo a entablar conversaciones con hombres. Mi ex me ha hecho mucho daño, pero tengo claro que por un garbanzo negro el cocido no se tiene que estropear. No creo que todos los hombres sean iguales, entre otras cosas porque mi padre es hombre y siempre ha respetado a mi madre, pero sí es cierto que aún tengo recelo. Supongo que como todo en la vida, será cuestión de tiempo.

Espero que esta experiencia os sirva si estáis, lamentablemente, en mi situación para levantar la cabeza y como digo en el título estar más fuerte y guapa que nunca. Seguro que te lo mereces.