Osteopatía infantil: ¿cuándo es recomendable?

Osteopatía infantil: ¿cuándo es recomendable?

La osteopatía pediátrica se vale de técnicas muy suaves y respetuosas con el momento de crecimiento de los pequeños, especialmente en los primeros años de vida. Así, por ejemplo, en bebés sirve para abordar dolencias del sistema digestivo, como cólicos y estreñimiento, dificultades para conciliar el sueño y deformidades craneales. A medida que el niño o la niña se hace mayor, trata problemas como malas posiciones de pies y piernas y alineación de la espalda, entre otros; y así con cada etapa en la vida del infante.

En este artículo te contamos todo lo que debes saber sobre este tratamiento guiados por los conocimientos del equipo experto de la Clínica Óscar Díaz.

¿Qué es la osteopatía?

La osteopatía es una disciplina holística de diagnóstico y tratamiento que trata las disfunciones de movilidad de los tejidos en el cuerpo facilitando la autorregulación del organismo ante cualquier patología, dando al cuerpo las herramientas necesarias para su autocuración.

Aunque la osteopatía infantil es una técnica relativamente reciente en España, en otros países como Francia y EEUU, ya es normal que los bebés y niños pasan rigurosamente revisiones con los osteópatas pediátricos de forma periódica.

Asimismo, se desarrollaron 4 leyes, a partir de las cuáles se basa el sistema de diagnóstico y tratamiento osteopático mediante la palpación manual:

  • 1ª – La estructura gobierna la función:Esto significa que una estructura debe conservar su movilidad para funcionar correctamente, por ejemplo, un bloqueo vertebral puede provocar una disfunción respiratoria, cardíaca, digestiva, circulatoria, emocional, etc.
  • 2ª – El cuerpo es una unidad: Todas las partes del cuerpo son dependientes entre sí, por lo que si existe un problema en una de ellas, el resto sufrirá adaptaciones y se verán afectadas en función del tiempo y del problema que sea.
  • 3ª – La autocuración:El cuerpo posee todos los remedios para curarse y protegerse de agentes externos (homeostasis) solo que para hacerlo, debe estar en equilibrio.
  • 4ª – La regla de la arteria es absoluta:La sangre transporta todos los nutrientes, hormonas, defensas, etc, necesarias para la vida. Por lo tanto, un bloqueo de la calidad o de la cantidad del riego sanguíneo provocará disfunciones en los tejidos a los que irrigue.

¿Qué aporta la Osteopatía Pediátrica?

Se trata de enfoque terapéutico que aporta una visión holística del niño. Es decir, a la hora de abordar una dolencia en la consulta tenemos en cuenta muchos factores, como por ejemplo, el desarrollo intrauterino del pequeño, cómo fue el parto y las diferentes etapas de desarrollo. Y es que para la Osteopatía el crecimiento es un proceso dinámico en el que existen diversas influencias y se involucran variedad de aspectos visuales, motrices, emocionales, cognitivos…

¿Cuáles son los beneficios de la osteopatía infantil?

  • Previene patologías auditivas, visuales, patologías de cadera, trastornos posturales.
  • Mejora de las asimetrías craneales tales como la plagiocefaleas, asimetrías faciales y control del cierre prematura de las suturas craneales.
  • Mejora de las alteraciones de las cinturas para mejorar el desarrollo motor del niño.
  • Disminuye las posibles disfunciones adquiridas en el proceso del parto (forceps, ventosas…)
  • Mejora de la función digestiva (cólicos del lactante).

¿La osteopatía infantil es efectiva?

La Osteopatía es, sobre todo en bebés y niños, un tratamiento altamente efectivo; ya que es con este grupo donde la prevención alcanza su máxima expresión.

A trabajar con infantes se pueden prevenir problemas que en la edad adulta tienen una difícil solución, como por ejemplo una mala alineación de las piernas. Así, no esperamos a que estas condiciones se conviertan más adelante en un problema estructural instaurado.

Por ejemplo, también están los casos en las que el paciente tiene una patología en concreto, en los que la osteopatía sirve para reducir las crisis producidas por una otitis o una bronquitis, evitando o reduciendo la dosis de medicación.

Igualmente, está muy recomendada la osteopatía desde el momento que se conoce la noticia del embarazo. Esto porque, durante la gestación, suelen producirse presiones intrauterinas que mantenidas en el tiempo pueden originar compresiones en el feto, especialmente en el cráneo, la columna y las extremidades. En conocimiento de ello, la osteopatía trabaja a nivel preventivo, para reorganizar las tensiones del feto y evitar posibles deformidades, y a nivel paliativo, para evitar o disminuir dolores y disfunciones en la embarazada.

Luego, antes del momento del parto, se realiza una ‘puesta a punto’ para normalizar cualquier restricción biomecánica articular o tensional que pueda dificultar el parto, especialmente a nivel lumbopélvico y abdominal y, por supuesto, relajar el sistema nervioso central para que la madre de a luz lo más tranquilas posible.

Durante el parto se acompaña a la embarazada y se interviene si se diese el caso, como por ejemplo, en algún problema biomecánico o para calmar y relajar a la futura mamá.

Y finalmente, después del parto es importante realizar una evaluación osteopática en el recién nacido para aliviar cualquier presión o sufrimiento que haya sufrido durante el parto y detectar posibles disfunciones y/o predisposiciones lesionales. Mientras que, en el caso de la madre, se busca reorganizar las tensiones víscero-abdominales, normalizar las disfunciones que se hayan producido durante el parto y relajar el sistema nervioso central para ayudar al correcto funcionamiento del resto de sistemas.

¿Cuáles son las dolencias más comunes que trata la osteopatía infantil?

Existen muchísimos motivos de consulta. Los más comunes en bebés son trastornos del sueño, deformidades craneales, tortícolis congénitas, dificultad con la lactancia. Pero, también son frecuentes problemas digestivos, como los clásicos cólicos, reflujo, estreñimiento, y, por otro lado, problemas respiratorios como bronquitis.

En específico, el caso de las deformidades craneales, estas suelen ser consecuencias de un parto largo o difícil, en el bebé puede sufrir tensiones como consecuencia del uso de espátulas, ventosas, fórceps o la tracción de un miembro o de la cabeza. Esto trastorna el funcionamiento normal de las estructuras craneales y, como consecuencia su desarrollo, generando tensiones en el cuerpo.

En estos casos, una consulta osteopática desde los primeros días de vida del recién nacido permite restablecer un equilibrio y borrar esas tensiones.

Por otro lado, en el caso de los niños y niñas en edad escolar lo que más suele tratarse en una consulta osteopática son las infecciones repetitivas respiratorias y otitis, sobre todo en la primera etapa de escolarización.

También es frecuente intervenir por malas posturas como mochilas sobrecargadas, problemas de alineación de la columna y de oclusión, traumatismos por caídas jugando o haciendo deporte, y problemas visuales y del aprendizaje. Siendo que, cuanto más precoz sea la intervención osteopática, mejores son los resultados sobre el niño.

Todos los tratamientos se llevan siempre en colaboración con otros profesionales como pediatras, logopedas, podólogos, optometristas, psicólogos y el resto de personal sanitario.

¿Cuándo llevar a tu hijo al osteópata?

Normalmente es recomendable realizar revisiones de forma periódica cada dos, tres meses y realizar sesiones de osteopatía después del parto para ver que el desarrollo del bebé se está realizando de la forma adecuada.

No obstante, también hay unos signos de “alarma” que nos ayudaran a saber si es el momento adecuado de derivar al fisioterapeuta/osteópata, estos son:

  • Tiene reflujo después de cada toma.
  • Tiene dificultades para tragar.
  • Tiene problemas digestivos tales como el estreñimiento o diarrea.
  • Tiene la tripa hinchada y dura.
  • Tiene muchos gases.
  • Si hay vómitos.
  • Problemas para dormir y alteraciones del sueño.
  • Irritabilidad y lloro sin motivo aparente.
  • No lagrimea por un ojo.
  • No gira la cabeza hacia uno de los lados o tiene preferencia por girar la cabeza hacia uno de los lados.
  • Si tiene zonas planas en el cráneo o asimetrías faciales (ej. un ojo más pequeño que el otro).
  • Si sufre estrabismo.
  • Tiene bronquitis u otitis frecuentemente.

¿Cómo es una consulta de osteopatía infantil?

Para comenzar a tratar al pequeño se tiene que comenzar por efectuar una historia clínica con los antecedentes personales y una exploración detallada de los diferentes sistemas. Igualmente, se le hace una valoración y los tests necesarios para decidir si debe derivarse a otro profesional. A partir de ahí, se determinaría el tratamiento para mejorar la dolencia que presenta, siempre aplicando técnicas suaves, y respetando los tejidos del cuerpo.

Cabe destacar que todo esto sería llevado a cabo por personal profesional con una formación previa como fisioterapeutas u otra carrera universitaria del ámbito sanitario, además de la formación de Osteopatía y la especificidad de Pediatría.

¿Cuáles son las técnicas más utilizadas las sesiones osteopáticas?

Siempre se utilizan técnicas de movilización suaves, de balance ligamentoso y membranoso, técnicas que siguen el movimiento espontáneo del bebé, técnicas de fascias, intraóseas, en la zona abdominal para trabajar diferentes órganos, trabajo del cráneo y la cara, de la caja torácica y la pelvis.

¿Cómo es la preparación para la osteopatía infantil?

No es necesaria ninguna preparación previa para las sesiones de osteopatía en niños, solo hay que someterse a las técnicas que mejorarán de forma importante el funcionamiento de los órganos.

¿Cuáles son los cuidados que hay que tener tras la intervención?

Aunque no son intervenciones dolorosas, puede que el niño se encuentre ligeramente cansado tras las mismas, ya que el osteópata igual habrá  estado manipulando su cuerpo. Sin embargo, no hay otro cuidado que se deba tomar a parte de un par de hora de descanso que repongan energías.