¿Qué huella podría dejar en nuestra salud el Covid-19?

¿Qué huella podría dejar en nuestra salud el Covid-19?

Según los datos facilitados por el Ministerio de Sanidad en su último balance oficial sobre la pandemia internacional ocasionada por el Covid-19, nuestro país alcanzó la cifra de 257.494 casos de contagio, de los cuales 28.413 han fallecido. Por suerte, muchas son las personas contagiadas, en concreto 150.376 personas al 18 de mayo que, tras verse afectados de una forma leve, moderada o incluso grave o muy grave, han logrado recuperarse de este nuevo y peligroso virus. El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), realizó una recomendación a estas personas que se han recuperado del virus en el sentido de que mantengan unos días de reposo hasta que los síntomas desaparezcan por completo, ya que existen casos de personas que habían sido dadas de alta y presentaron una recaída de la enfermedad.

Según estudios realizados por Peter Openshaw, profesor y médico clínico inglés, concluyen que los pacientes que se recuperaron de la infección por Covid-19 tras pasar por la UCI, necesitan al menos un año para recuperarse y que incluso pueden sufrir secuelas de por vida. Una de las patologías más comunes es la fibrosis pulmonar, en la que el tejido de los pulmones como resultado del daño sufrido cicatriza y se vuelve grueso y duro, perdiendo su elasticidad, lo que impide que los pulmones puedan funcionar correctamente manifestándose una importante reducción de la función pulmonar, que en algunos pacientes podrían llegar a una disminución de entre un 20 o 30 %.  Este estudio ha sido confirmado por especialistas de Hong Kong y Wuhan (China).

Una vez transcurrida la fase crítica de la pandemia, es primordial recuperar la actividad diaria y la económica para entrar en la nueva normalidad, para ello el gobierno ha publicado en el BOE núm. 163 de fecha 10 junio de 2020, el Real Decreto Ley 21/2020, de 9 de junio, de medidas urgentes de prevención, contención y coordinación para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19.

En este Real Decreto se persigue que la vuelta al trabajo se haga de una forma saludable y segura para el trabajador, para ello dispone de una serie de medidas que las empresas deberán establecer para proteger y garantizar que tanto el entorno de trabajo como el puesto de trabajo de cada trabajador sea lo más seguro posible. Entre estas medidas adoptadas cabe destacar las siguientes:

– Adaptar las condiciones de trabajo, la ordenación de los puestos de trabajo y la organización de turnos, así como los lugares comunes para que se garantice el mantenimiento de una distancia de seguridad interpersonal de 1,5m. como mínimo. Cuando no sea posible debe proporcionarse a los trabajadores equipos de protección adecuados al nivel de riesgo, que incluyan guantes, mascarillas, gel hidroalcohólico…. Además, en algunos casos se opta por un sistema de protección imprescindible que ayuda a reducir las posibilidades de contagio, tanto para los trabajadores como para los clientes, como son las mamparas divisorias. Este producto ha aumentado su demanda de forma exponencial en los últimos tiempos y si vosotros no os queréis quedar sin él, nosotros os recomendamos que visitéis Delbin, donde los podréis encontrar con total garantía y con la particularidad de que podréis elegir el tipo de modelo que mejor se adapte a vuestras necesidades, pues diseñan, fabrican e instalan todo tipo de mamparas de vidrio o tablero.

– Adoptar medidas para evitar la coincidencia masiva de personas, tanto trabajadores como clientes o usuarios, en los centros de trabajo.

¿Cuáles son las secuelas que puede dejar el coronavirus en nuestro cuerpo?

Si bien los problemas pulmonares son los más frecuentes, cada vez hay más evidencias, estudios clínicos e incluso resultados de autopsias que evidencian que este virus ataca a otras partes del organismo humano, dejando importantes huellas o secuelas sobre la salud como, por ejemplo:

  • Daño cardiaco agudo, con arritmias, inflamación del musculo cardíaco o miocarditis…
  • Debilidad muscular en las extremidades, pérdida de masa muscular, descoordinación motora…
  • Trombosis vascular. Desajuste en los sistemas de coagulación sanguínea.
  • Problemas en el sistema digestivo o en el sistema urinario.
  • Encefalopatía leve o moderada. Investigadores del Hospital 12 de octubre, han publicado un estudio sobre mioclonías, es decir, movimientos involuntarios, breves y rápidos, sobre todo de brazos y piernas.
  • Pérdida de olfato y del gusto.
  • Problemas en la piel, como erupciones, vesículas, máculo-pápulas, lesiones urticariformes, lesiones livedo reticularis…
  • Problemas cognitivos como insomnio, alteración de la memoria y de la atención o problemas psicológicos derivados de la hospitalización como ansiedad, depresión, agorafobia, estrés postraumático, síndrome de estrés agudo… Expertos del Reino Unido afirman que el 70 % de los pacientes recuperados pueden sufrir un trastorno delirante y un aumento del riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.