Un masaje sensorial

Un masaje sensorial

Nos ha tocado vivir una vida marcada por el estress, por el control y por la dictadura de los horarios. Presos de un trabajo, de las nuevas tecnologías y de las exigencias de un mercado voraz. Por eso, hay que saber valorar los pequeños detalles. Y para mí los encuentro en los masajes. Aunque siempre hay noticias de engaños, afortunadamente se trata de un sector con grandes profesionales.

Un pequeño pero gran placer que he conocido gracias a una amiga que me recomendó acudir a un establecimiento de masajes orientales en Barcelona. Allí conoce todo un mundo sensorial, capaz de evadirnos de los problemas terrenales y capaz de hacernos buscar el famoso sexto sentido.

Se trata de uno de los mejores centros de masajes en Barcelona, por lo que ahora os voy a contar como fue mi experiencia. Después de concretar una cita por teléfono, acudí al lugar, que nada más entrar te das cuenta de que estás en un lugar diferente de masajes. Se trata de todo un santuario para el cuerpo y los sentidos. Uno de sus eslóganes dice que descubre la belleza, el espíritu y las tradiciones de dos culturas: La Oriental y la Occidental, y viaja alrededor del mundo a través de nuestros Tratamientos y Rituales Milenarios. Y la verdad es que no mienten.

Como me habían comentado que realizaban el mejor masaje tailandés de Barcelona, comencé por un clásico. Pero en este lugar lo clásico se convierte en algo místico. Del dicen que es exótico, único y legendario. Este masaje se basa en la presión de los distintos puntos energéticos y en estiramientos, para equilibrar la energía y liberar bloqueos, lo que produce unos resultados inmejorables, estimulando y tonificando el cuerpo, la mente y el espíritu.

Indicado para reducir tensiones e incrementar la vitalidad. Me lo realizaron sobre un tatami y sin aceite, y por supuesto, cuidando todos los detalles, como por ejemplo proporcionando una ropa especial para poder recibirlo. La duración fue de 60 minutos y el precio de 68 euros.

No contento con esta experiencia, me adentré un poco más en este mundo. Una semana después regresé a este lugar con ganas de más. Y es que, yo considero que crea adicción, pero en este caso, de las buenas. Así que me decidí a probar, como si de un restaurante se tratara, la especialidad de la casa. Y qué era. Pues un masaje creado por este establecimiento que lo podría resumir en: suave y relajante, indicado para conseguir liberar las tensiones.

Fueron largos y suaves deslizamientos los que recorrieron todo mi cuerpo, además, combinado con la aplicación de aceites esenciales y con delicados estiramientos, que me ayudaron a olvidar el estrés y a incrementar la vitalidad del cuerpo, a la vez que me trasportaron a un estado total de relajación que me devolvió la armonía perdida. Como puedes comprobar, a un estado de misticismo que nunca había logrado. El tiempo y el precio fueron los mismos que la semana anterior.

La verdad es que he acabado muy contento con este lugar. No solo por su profesionalidad, sino también por lo amable que son, y la variedad que tienen. Hoy os he contado dos, pero podría seguir con diferentes tipos como el herbal, donde se combina el uso de las “pindas”, bolsas de tela con hierbas comprimidas, que tienen propiedades curativas y relajantes y que impregnadas en vapor caliente, se aplican por todo el cuerpo, con un masaje suave realizado con aceites esenciales, que completa esta sensación de bienestar.

Pero no queda la cosa ahí, también tienen tratamientos para futuras mamás, faciales o corporales. La verdad es que si quieres regalar algo original, pero al mismo tiempo que sea salud, esta es una de las mejores opciones que hay en el mercado.

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