Un/a hijo/a diferente

Un/a hijo/a diferente

Cuando con apenas unos meses, me percaté de lo atenta que se quedaba mi hija cuando yo cogía un libro y le leía un cuento, supe entonces y en el acto que sería una niña diferente. No sabía por qué exactamente, pero me lo figuré. El tiempo me dio la razón. Con tan sólo tres añitos, mi hija sabía leer perfectamente y su sensibilidad y creatividad eran intensas. Me asusté tanto que decidí pedir ayuda a una amiga psicóloga y ésta me recomendó, aparte de una terapia, el libro: “Identificación, evaluación y atención a la diversidad del superdotado” publicado por las Ediciones Aljibe, una editorial malagueña con más de 25 años de experiencia en publicaciones de temática educativa, especialmente en la atención a las necesidades educativas especiales. La verdad es que mi amiga me tranquilizó bastante y la lectura de dicho ensayo también. Pues, yo no era la única madre en tener a una hija como la mía, niños como ella había… ¡y muchos! Lo más importante radicaba en poder diagnosticarlos rápidamente para responder a sus necesidades peculiares y así  estimularlos de manera adecuada para que no sufrieran y se sintieran distintos a los demás. Hay que saber, en efecto, que muchos de estos niños, por no ser diagnosticados a tiempo acaban incomprendidos, aislados, depresivos y en fracaso escolar. Por ello, un diagnóstico temprano y correcto puede impedir estas molestias y terribles consecuencias.

¿Cómo se mide a un/a superdotado/a?

 Según la clasificación de la Organización Mundial de la Salud, se define a una persona superdotada toda persona que cuente con un coeficiente intelectual superior a 130. No obstante, hay que saber que reconocer a un niño superdotado es una de las tareas más complicadas en llevar a cabo. En efecto, se les suele detectar a estos niños otros tipos de trastornos como el de atención, etc., antes de dar por fin con el diagnóstico apropiado, perdiendo así mucho tiempo y energías… Hay que saber que sólo un 2 % de la población infantil iguala o supera el coeficiente intelectual señalado como siendo el de la superdotación para ser calificado como superdotado, y casi la mitad suelen ser niños problemáticos con bajo rendimiento académico y en algunos casos, tal y como lo he subrayado más arriba, en fracaso escolar. Con lo cual, hay que estar atento y vigilar a un niño con problemas ya que si la superdotación no se detecta a tiempo, el niño puede aburrirse y desmotivarse en el colegio. Además, un problema añadido es que el profesorado no suele estar preparado para identificar esta cualidad intelectual y no sabe, por esa misma razón, potenciar las capacidades de estos niños.

El modelo aplicado y reconocido en la actualidad existe sin embargo. Es el del doctor Joseph Renzulli, del Instituto de Investigación para la Educación de los Alumnos Superdotados (Research Institute for Gifted Education, University of Connecticut, USA) basado en el modelo de los tres anillos en el cual quedan consignadas las características que debe tener la persona superdotada. Entre éstos se encuentra, lógicamente, una alta capacidad intelectual superior a la media general medida gracias al rendimiento escolar del niño, una energía y perseverancia en la dedicación a las tareas para resolverlas (cuando muchos ya lo hubieran abandonado…). Este punto, por ejemplo, lo observé ya en mi niña cuando ésta intentaba meter las figuras geométricas en el lugar apropiado cuando tan sólo contaba pocos meses. Con ello, estos niños suelen ser personas muy creativas y singulares. Ello se puede percibir por ejemplo en los trabajos realizados por los estudiantes superdotados (escritos, experimentos científicos, juegos, etc.).

Esta característica también la pude comprobar en mi hija a través de sus dibujos, poemas, originalidad a la hora de disfrazarse, de preparar un plato, etc. Y lo digo y repito: ¡llevad a diagnosticar a vuestros hijos en cuanto notéis algo peculiar en ellos u os percibáis de  los primeros cambios en sus comportamientos! Pues, un/a niño/a superdotado/a si no se le estimula correctamente éste puede sumirse en una completa desmotivación o desesperación. Personalmente, siempre le agradeceré a mi amiga psicoterapeuta su ayuda. Gracias a ella mi hija siguió una terapia apropiada, leí el formidable ensayo dedicado a la identificación, evaluación y atención a la diversidad del niño/a superdotado/a publicado por las Ediciones Aljibe, un libro estupendo que me ayudó mucho a la hora de tomar decisiones importantes en lo referente a mi hija, permitiéndome así proporcionarle las herramientas necesarias para que ella se desarrollara de manera harmoniosa y completa. Hoy, mi hija tiene 11 años y en el instituto en el que está matriculada, a punto de finalizar la ESO, está muy bien integrada y aceptada después de que lo hablásemos con el director y equipo directivo del centro educativo, quienes actuaron con inteligencia y cordura.